MODA E ILUSTRACIÓN, evolución de la moda francesa entre 1780 y 1820.



ESTILO LUIS XV:

Es también denominado como “Rococó” o “Barroco Tardío”, es el estilo característico de la corte de Luis XV de Francia y se extiende entre 1730 hasta 1760 aproximadamente. El estilo es bastante parecido al período anterior (el Barroco), se expresa en las mismas áreas también, empezando por la pintura y arquitectura, al igual que el barroco. El mejor ejemplo de este nuevo arte es el cuadro de Jean-Honore Fragonard “El Columpio”.
En sí el estilo Luis XV empieza siendo una reacción cortesana ante el barroco, mientras que el barroco es un arte opulento y al servicio del poder real, lleno de tonos oscuros, exageración de los dorados y mucha teatralidad, el Rococó es un arte más de la corte, es un arte que sigue el mismo molde exagerado y opulento del barroco pero lo lleva a un ámbito menos magno, el Rococó es por excelencia el arte de los nobles, que celebran su vida opulenta y despilfarradora, con tonos pastel, colores luminosos y menos oscuridad y teatralidad. En resumen, el barroco es un arte al servicio de Dios y el monarca y el Rococó es un arte al servicio de la nobleza, que celebra su día a día demostrando sus riquezas y privilegios.

En la moda, que es nuestra área, el Rococó o Estilo Luis XV es un estilo opulento, los vestidos de esta época sufren su clímax y llegan a su mayor expresión, con muchas cintas, encajes, brocados y telas, el vestido de la época es tan exagerado como la vida de quien lo porta. La moda femenina se caracteriza por vestidos con faldas muy anchas (la alforja o pannier, que creaban un vestido con caderas mucho más voluminosas), muchas cintas y un peto con decoraciones para resaltar el busto, el cabello comienza a elevarse y nuevos peinados surgen, desde el peinado Pompadour hasta los peinados de inicios de la época de María Antonieta, con muchas plumas y flores, hasta barcos en algunas ocasiones. La más celebre representante de este estilo es Madame de Pompadour. La moda masculina es distinta, sufre cada vez más una diferenciación del traje femenino, en esta época, la peluca característica de la corte de Luis XIV se hace más austera y pequeña, se reduce a sólo un par de rizos a cada lado de la cabeza y una coleta con un moño, además de comenzar con la moda de la peluca “empolvada”, el traje también es más elegante y sobrio, aunque sigue siendo fino y con colores muy vivos, se usa principalmente la chaqueta, las medias y el zapato de tacón es cada vez menos usado, pues aquí se empieza a asociar más con la indumentaria femenina. El más celebre representante es Luis XV, quien le da nombre al estilo.
ESTILO LUIS XVI:

Muchos historiadores afirman que este período debió llamarse “Estilo María Antonieta”, quien fue la verdadera influencia para la moda de este periodo, así, Stefan Zweig dice en su biografía de María Antonieta que: “Tendría que llevar el nombre de la reina, el nombre de esta delicada, inquieta y elegante mujer; tendría que llamarse estilo María Antonieta, pues nada, en sus formas frágiles y graciosas, recuerda al hombre gordo y macizo que era Luis XVI y a sus toscas aficiones, sino que todo hace pensar en la leve y linda figura de mujer cuya imagen adorna todavía hoy aquellos recintos”.

La regencia de Luis XVI y su esposa la reina María Antonieta comienza en 1774, a la muerte de Luis XV de Francia, estos nuevos reyes, con poca experiencia, vivirán y gobernarán Francia hasta la Revolución que inicia en 1789 y su muerte en 1793, durante todo este tiempo, la influencia de la cultura clásica comienza a tomar forma en el llamado “neoclasicismo”, un nuevo estilo que toma inspiración en las ruinas de Grecia y Roma, luego del descubrimiento de las ruinas de Herculano en 1738 y Pompeya en 1748, renaciendo el gusto por el arte clásico. Todo esto se suma a la fuerza que habían tomado las ideas de la Ilustración hasta ese momento, ideas de racionalidad, pureza y naturalidad en el arte, para algunos como Frédéric-Melchior Grimm, París en ese momento estaba por completo “à la grecque” (a lo griego), pues comenzaba un período de despertar del saber, de racionalidad y de vuelta a las raíces clásicas de Europa.
El nuevo estilo es influenciado en primera instancia por Madame Du Barry, última amante de Luis XV, que gustaba mucho del arte neoclásico y que influenció en obras como el “Petit Trianón” de Versalles, un pequeño palacio neoclasicista construido para la reina. María Antonieta fue la influencia más grande para este nuevo estilo en Francia, quién puso de moda el vestido "camisón" que causó gran polémica en Francia debido a su similitud con la ropa interior de la época, algo muy inmoral, todo debido a un cuadro de la pintora de la reina Elizabeth Louise Vigée LeBrun y su cuadro de 1783, mientras que en Inglaterra, Georgiana Cavendish, se proclamaba como reina de la moda al más puro estilo de la reina francesa. En la moda, al igual que en todas las áreas del arte, comienza a eliminarse los excesos del Barroco y el Rococó, se adoptan tonos claros y pasteles y comienza una era de vestir más austera. La moda femenina, encabezada por la reina María Antonieta, se caracteriza por la reducción del tamaño de la falda, el uso de cintas como decoración y menos decorados en el vestido, además, se comienzan a usar nuevas telas como la muselina en la confección del vestido y telas para cubrir el pecho (el llamado “fichu”); el cabello se vuelve más salvaje y con menos altura, el uso de rizos casi al natural aunque sean de peluca se pone de moda, el sombrero ahora toma más protagonismo, pues alcanza nuevas dimensiones y se decora con plumas, flores y cintas, muy natural. La moda masculina se caracteriza por aún más austeridad que el estilo Luis XV, la peluca se reduce a menos rizos y se vuelve totalmente blanca (el “empolvado”), en el traje no hay muchos cambios a excepción de los tonos, que son mucho más ligeros o más uniformes, se deja la gran variedad de tonos y la exageración por las decoraciones del traje, el representante más célebre es Luis XVI. Este estilo es altamente influenciado por los pensadores ilustrados como Jean-Jaques Rousseau, en quien María Antonieta busca la inspiración para imponer este nuevo estilo, además, se vuelve popular el vestido “a la inglesa”.


El vestido camisón de María Antonieta (1783).

LA REVOLUCIÓN Y EL ESTILO DEL DIRECTORIO:

Luego de que en 1789 se desate la Revolución Francesa, la década de 1790 afianza este ideal del vestido sencillo y austero, esta década verá la paulatina desaparición de la peluca, las alforjas o tontillos (o “panniers”) y los corsés, dejando espacio a formas de vestir más practicas y sencillas. En la primera parte de la década, entre 1790 y 1795, la moda continuó cambiando de manera lenta, muy parecida a la moda de la década anterior, para hombres y mujeres, aunque para la mujer, el uso del fichu comenzó a llevarse a diferentes proporciones (casi parecía una gran bufanda) y el cabello se dejó totalmente rizado y suelto arriba y un pequeño mechón que caía por detrás con menos rizos; el uso del sombrero y de la chaqueta se hizo más popular y estos ganaron nuevos diseños y proporciones; en los hombres, el cabello se suelta y se vuelve menos rígido y con menos rizos, un período transicional antes de dejar la peluca, así mismo, el negro se volvió un color popular en la moda masculina.

Redingote femenino, el vestido de la época de la Revolución.

Entre 1795 y 1799 se da el llamado “Estilo Directorio”, que marca un cambio total en la moda, producto de la influencia de la Ilustración y también de la revolución, es popular el estilo francés, representado en las distintas obras de Jaques-Louis David, y el estilo Georgiano (estilo inglés de la época de Jorge IV de Inglaterra), ambos se caracterizan por la simpleza de la indumentaria y la liberación de la vestimenta de todo exceso o accesorio asociado al Antiguo Régimen, influenciadas por dos musas de la moda: Teresa Cabarrús (apodada como “Madame Tallien” o Nuestra señora de Termidor) y por Josefina de Beauharnais (primera esposa de Napoleón y emperatriz de Francia). En la moda femenina, se elimina la peluca y el cabello queda reducido a un simple moño detrás de la cabeza y rizos separados al medio asemejando los peinados de las pinturas y estatuas romanas, mientras que el vestido es reemplazado por un nuevo vestido, el “vestido camisón” o vestido de muselina, un traje de una tela muy delgada y fina, con el talle bajo el busto, gran escote y una figura recta y lineal, asemejando a la moda de los tiempos greco-romanos, se elimina momentáneamente el corsé y se da libertad al cuerpo femenino, dejando poco a la imaginación, no se dejan mangas y todo está muy al descubierto, el zapato rococó es reemplazado por un zapato sin tacón, todo trata de asemejar la estética clásica de una manera muy natural y sencilla, sin embargo, esto produjo una epidemia de gripe y en algunos casos de pulmonía, llegando a llamar a esta epidemia como la “enfermedad de la muselina”. La moda masculina por su parte es mucho más austera y comienza a darse forma el ideal de elegancia masculina que tenemos actualmente, donde el “Dandy” (o Dandi) inglés es el estándar de belleza masculina, sin embargo, antes de llegar a eso hay ciertas modas que repasar algunas modas de esta transición.



Ya en esta época podemos ver que aún se usaban muchas cosas, como los turbantes con plumas y los trajes con cola, además de la influencia de Madame Tallien y las pinturas de Jacques Louise David.

Primero está la moda de los “Sans culottes”, que durante la Revolución lucían orgullosos pantalones largos, que eran símbolo de los trabajadores y opuestos a los calzones y leotardos que eran símbolo de la aristocracia y la nobleza, también usaban la chaqueta Carmañola y finalmente el gorro Frigio, símbolo de la revolución. Por otro lado tenemos el estilo “a la inglesa”, un estilo campestre y sin mucha pompa que había estado oculto de los ojos franceses y prohibido por las rivalidades entre estos dos reinos, cuya principal función era ser práctico, no como el incómodo traje “a la francesa”, típico de la nobleza de Versalles. Este nuevo traje comenzaría a eliminar la peluca y a poner sobre la mesa un estilo cada vez más austero y sobrio, con colores tierra y tonos oscuros. Con la llegada de Napoleón, todas las modas construidas durante la revolución serán abolidas y serán reemplazadas por algo ostentoso y lujoso.
EL ESTILO IMPERIO O REGENCY FASHION:


Para este momento, la moda “a la inglesa” había tomado bastante importancia, llegando a todos los rincones de Francia, pero la llegada al poder de Napoleón y por consiguiente el primer Imperio Francés (1804-1815) prohibió toda influencia extranjera en Francia, lo que hizo que la sencillez característica del Estilo Directorio y del vestido “a la inglesa” desaparecieran de Francia, siendo reemplazado por un estilo cada vez más exagerado y elegante, donde la principal influencia en la moda femenina será Josefina Bonaparte y en la moda masculina el traje de guerra francés.

Para hablar de la moda femenina tenemos que hablar de la sencillez volviendo a ser extravagante, la silueta del vestido camisón del estilo directorio se mantuvo, pero con varios cambios encima, primero es la tela, de la muselina volvemos a las sedas y brocados de la época de Luís XV y XVI, que eran fabricados en Francia, se añadió una cola al vestido y un collar en el contorno del cuello, además de la utilización de más joyas y guantes, que marcarán tendencia desde ese momento, todo lo que había logrado la Revolución y la Ilustración comenzaba lentamente a desmoronarse, cayendo nuevamente en los excesos que trataban de eliminar.


En la moda masculina, el traje de guerra napoleónico fue una gran influencia, la guerra y las batallas del ejército francés eran un verdadero desfile de moda, con producidos trajes y detalles de oro, exponiendo sus medallas y reemplazando la peluca y el sombrero Luís XV por el de estilo Napoleónico.


CONCLUSIONES:

A lo largo de la década de 1810 y ya entrando en la década de 1820, ya sin Napoleón en el poder, veremos de a poco cómo la moda vuelve a ser rígida y muy incómoda, justo como en los tiempos pre revolucionarios, era sólo cuestión de tiempo, sin embargo fue una marca que empezó muchas luchas y movimientos que se darán en siglo XIX y en el futuro siglo XX, a lo largo de estos 200 años siguientes, el hombre irá adoptando cada vez más el ideal de caballero inglés, el llamado “Dandy”, que será el triunfo definitivo de la burguesía y la influencia inglesa en Europa y el mundo, con reglas de masculinidad y estándares que conservamos hasta el día de hoy (gracias, ingleses xd). En la moda femenina veremos cómo se arman y desarman modas, cómo con cada nueva década vemos aumentar el estándar de la mujer y las nuevas corrientes de pensamiento harán a la mujer soñar con el pantalón y con el voto, hasta que la convulsa era del siglo XX pondrá un alto definitivo a los corsés, los vestidos largos y los excesos antiguos.
















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